La recuperación del empleo viene de la mano de más temporalidad y precariedad

UGT propone un plan de choque por el empleo, que contemple políticas activas desde lo público, así como la protección de las personas, teniendo como objetivo la creación de empleo de calidad y con derecho

171026 epa paro UGT octubreSegún la Encuesta de Población Activa (EPA), el tercer trimestre de 2017 refleja 235.900 personas empleadas más que en el segundo trimestre del año (un 1,25%), hasta alcanzar 19.049.200. En términos desestacionalizados esta variación trimestral se reduce al 0,75%, similar a la obtenida hace un año.

Por su parte, el desempleo también disminuye, en 182.600 personas (un 4,66%), situándose el número total de desempleados en 3.731.700. En la serie desestacionalizada el descenso es menor: del 2,34%, inferior al logrado hace un año.

En cómputo interanual, las cifras muestran tanto el aumento del empleo (de 521.700 personas, un 2,82%), como la reducción del paro (589.100 personas menos en desempleo, un 13,63%).

Se observa, así, por un lado, un crecimiento de la ocupación que eleva lentamente la tasa de empleo al 62,8% (0,75 puntos más que en el segundo trimestre y 1,67 puntos superior al tercer trimestre de 2016) y reduce la tasa de paro al 16,38% (0,84 puntos menos que el trimestre anterior y 2,53 inferior al mostrado un año atrás).

El comportamiento seguido por la población activa explica dos cuestiones: primero, la razón por la que el ritmo de descenso del paro es mayor que el de creación de empleo; segundo, un mayor descenso en términos relativos del volumen de desempleados frente a una bajada más lenta de la tasa de paro. Así, la población activa señala una caída anual del 0,29% (-67.400 personas). La tasa de actividad baja 0,36 décimas en el año, hasta el 58,92%. Esta situación está más marcada entre las mujeres, con 56.400 activas menos en un año, y un descenso anual de la tasa de actividad de medio punto, situándose en un 53,13%, frente al 65,04% de tasa masculina.

En términos intertrimestrales las cifras de ocupación son especialmente positivas para el sector servicios (donde crece un 1,66% la ocupación, con 236.400 empleados más). También aumenta en la construcción, con una subida del 1,85% (21.000 empleados más en este sector) y en la industria (aumenta un 1,29%, con 34.100 ocupados más). Por el contrario, su naturaleza estacional provoca un descenso del empleo en la agricultura (de 55.500 ocupados, un – 6,67%).

En términos interanuales también sobresale el sector terciario en valores absolutos (con 301.700 personas empleadas más, un 2,13%), mientras en términos relativos son los sectores de industria, agricultura y construcción los que se distancian con un crecimiento del empleo del 5,51%, 4,46% y 4,28% respectivamente.  

Estas mejores cifras en el tercer trimestre se originan especialmente en el sector privado (177.600 empleos más, un 1,12%), y en menor medida en el público (58.300, del 1,94%). En el año crece la ocupación en ambos casos, aunque con mayor intensidad en el sector privado que en el público (2,99% frente a 1,94%).

Por sexo, desde hace un año, ha aumentado la ocupación y ha descendido el paro, entre los hombres y las mujeres, con más intensidad en ambos casos para las cifras masculinas. También se encuentran las mismas diferencias trimestrales, que se trasladan a un descenso de la tasa de paro masculina de 0,83 p.p. hasta el 14,8%, y de la tasa femenina, que se sitúa en un 18,21%, tras un descenso similar (-0,84 p.p.). Se mantiene la brecha de género acercándose a los 4 puntos. En un año han bajado ambas tasas alrededor de 2,5 puntos.

Por grupos de edad, entre los hombres, aumenta el empleo en el trimestre en todos los rangos de edad, en especial entre los menores de 25 años. Por el contrario, cae la ocupación femenina en los tramos de edad de 25 a 45 años, marcando una diferencia con el comportamiento del empleo masculino.

En un año, los tramos de edad afectados por el descenso del empleo se concentran entre los 30 y 39 años para ambos sexos y, en el caso de los hombres, además entre los 25 y 30 años.

Hay que destacar que en estos grupos no sólo cae el empleo, sino que también lo hace el paro. Una situación que sólo se puede explicar por la caída de la actividad en estos rangos de edad.

El número de asalariados ha aumentado desde el segundo trimestre en 216.400 personas (un 1,38%), y aumenta en cómputo anual en 502.000 personas (un 3,26%).

En este sentido, las cifras son relevantes por dos motivos:

  • - Primero, debido a la temporada de verano, se produce un fuerte aumento del empleo temporal en el trimestre, con 148.900 asalariados más (un 3,54%), mientras el empleo indefinido sólo sube un 0,59% (67.500 personas).
  • - Segundo, no se trata meramente de una cuestión estacional, sino sobre todo estructural: en el año el empleo temporal ha subido un 4,88%, frente a un 2,66% que lo ha hecho el indefinido.

Como consecuencia, la tasa de temporalidad asciende hasta valores máximos, afectando al 27,4% de los asalariados (casi medio punto más que en el tercer trimestre de 2016).

La temporalidad persiste como uno de los principales problemas del mercado laboral español. Sigue constituyendo uno de sus elementos estructurales, aumentando según se recupera la economía y el empleo, y muy ligada a los trimestres en los que se genera empleo estacional. Es decir, en los momentos en que hay cierta recuperación del empleo, es claramente de carácter temporal (especialmente en los trimestres de actividad estacional), reflejándose en nuevos aumentos de la tasa.

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Asimismo, y a pesar de la reducción puntual en este tercer trimestre del empleo a tiempo parcial (una de las características del trimestre de verano es la caída de la parcialidad por el mayor uso que hacen las empresas de los contratos temporales a jornada completa), la parcialidad involuntaria sigue manteniéndose elevada. Casi 1,6 millones de ocupados trabajan a tiempo parcial por no encontrar un empleo a tiempo completo. El porcentaje de parcialidad involuntaria salta 0,3 puntos en el trimestre, al 58,1%.

A ello se añaden los datos de desempleo de larga duración. En 2008 poco más del 20% de las personas en paro llevaba más de un año buscando empleo, en el tercer trimestre de 2017 alcanza a la mitad de las personas en desempleo; siendo cada vez mayor la incidencia de las personas que llevan buscando empleo más de dos años (36,5% de los desempleados). En concreto, cerca de 2 millones de personas buscan trabajo desde hace más de un año y casi 1,4 desde hace más de dos.

Conclusiones

Los datos de la EPA reflejan una recuperación del empleo y de la economía como consecuencia, casi en exclusiva, de actividades temporales y de baja calidad.

El aumento del empleo (crece en el año un 2,8%) y el descenso del paro (desciende la tasa al 16,38%) en este tercer trimestre del año, vienen impulsados por el carácter coyuntural de la recuperación de nuestra economía. Pero, un trimestre más, se pone de manifiesto que el empleo y la temporalidad van de la mano en esta recuperación, ya que la mayoría del empleo que se genera es temporal y precario.

UGT destaca el carácter estacional del empleo en estos trimestres centrales del año, que también constata que en el mercado laboral español sigue enquistada la temporalidad. La tasa se sitúa este trimestre en el 27,4% de los asalariados, 0,4 puntos superior a la registrada hace un año. Así, la reforma laboral, entre otras medidas del Gobierno, lejos de corregir la dualidad del mercado de trabajo, están extendiendo la inestabilidad, la precariedad y la desigualdad en el mercado laboral.

Además, tampoco se está corrigiendo el problema del paro estructural. El paro de muy larga duración (el 36,5% de los desempleados lleva más de dos años buscando trabajo, cerca de 1,4 millones de personas), un volumen importante del número de hogares con todos sus miembros en paro (casi 1,2 millones), unido a la limitada tasa de cobertura (59%), certifican la precariedad en el propio desempleo.

Por todo ello, UGT propone un plan de choque por el empleo, que contemple políticas activas desde lo público, así como la protección de las personas, teniendo como objetivo la creación de empleo de calidad y con derechos. Solo así nuestro país conseguirá encarar una recuperación sostenible, para todos, disminuyendo los niveles de desigualdad y pobreza.