Hay que seguir impulsando políticas para establecer un nuevo modelo de crecimiento más justo y sostenible

Aunque la economía sigue creciendo a buen ritmo, es preciso no bajar la guardia y seguir impulsando políticas que prioricen a las personas. Hay que reforzar nuestra industria en base a más empleos y de mayor calidad; establecer salarios dignos que aseguren el poder adquisitivo de los trabajadores, y seguir apostando por un sistema de protección social que no deje a nadie atrás. Se trata de aprovechar los fondos europeos para cambiar nuestro modelo de crecimiento y que sea más estable, sostenible y justo. 

El avance de la Contabilidad Nacional del tercer trimestre del año muestra que la actividad continúa creciendo a buen ritmo, apuntando a una progresiva superación de la crisis pandémica impulsada por la extensión de la vacunación y la paulatina eliminación de las restricciones de movilidad y condicionantes de consumo en lugares físicos. Debemos congratularnos por la normalización de los resultados económicos y, sobre todo, porque es consecuencia directa de la mejora sanitaria y de la acertada estrategia realizada desde el Gobierno, con el respaldo en la mayoría de las medidas adoptadas, de los interlocutores sociales, basada en la extensión de las medidas de protección social y del empleo.

Las cifras conocidas hoy, sin embargo, coinciden con un momento en el que algunos organismos nacionales e internacionales han anunciado la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la economía española para el próximo año, debido al impacto de la escasez de algunos componentes industriales y del encarecimiento de los precios del gas y de otras materias primas. Si bien es cierto que el contexto económico actual apunta a que se producirá una ralentización del crecimiento económico previsto, UGT considera que esto no hace sino reforzar la necesidad de actuar con mayor decisión incluso en la puesta en marcha de las inversiones económicas y sociales que el país necesita para construir un nuevo modelo productivo más eficiente y sostenible y un estado de bienestar más robusto. El sindicato considera que es preciso actuar en una triple dirección:  

De un lado, España debe aprovechar los fondos europeos para impulsar, con el mayor consenso, proyectos industriales que tengan el calado suficiente para transformar nuestro patrón de desarrollo, priorizando las actividades con mayor valor añadido y la generación de empleo más productivo, estable y de calidad. 

Por otro lado, es imprescindible proteger el poder adquisitivo de las personas trabajadoras, cuyas capacidades de consumo se están viendo recortadas a consecuencia del encarecimiento del precio de la factura eléctrica, afectando con ello al gasto final en consumo de los hogares, principal motor del crecimiento del PIB. Ello implica reequilibrar la negociación colectiva para que los salarios crezcan de manera acorde al nuevo escenario y continuar aumentando el SMI, para evitar el aumento de las situaciones de pobreza, e incentivar los empleos de calidad, coherentes con el nuevo modelo productivo que buscamos.  

Finalmente, es necesario seguir protegiendo el empleo a través de los ERTE, de manera que las empresas de algunos sectores, muy afectadas también por la subida de costes derivada del incremento del precio de los productos energéticos, puedan continuar recurriendo a este mecanismo como último recurso antes del despido. 

Datos

Los datos del avance de la Contabilidad Nacional Trimestral de España publicados hoy por el INE muestran una variación del PIB del 2% en el tercer trimestre de 2021, superior en 9 décimas a la registrada para el anterior trimestre (1,1%). La tasa interanual es del 2,7%, ralentizándose con respecto a la obtenida en el segundo trimestre, cuando se incrementó un 17,5% al compararse con el segundo trimestre de 2020, cuando la economía se encontraba paralizada por las restricciones sanitarias. 

Por el lado de la demanda, destaca la contribución la demanda nacional al crecimiento interanual, de 1,5 puntos, por encima de la demanda externa, que aporta 1,2 puntos, muy condicionada por los cuellos de botella ocasionados en el comercio internacional. En la primera, el gasto en consumo final se incrementa un 1,6% en comparación con el mismo trimestre de 2020, incrementándose tanto el consumo de las Administraciones Públicas (2,9%) y los hogares (1,1%) como la formación bruta de capital (1,3%), pero ralentizándose en comparación al trimestre anterior. En la segunda, las exportaciones varían un 13,7% y las importaciones un 10,2% respecto al mismo trimestre de 2020. 

Con respecto a la oferta, en términos anuales crecen el sector servicios (4,8%) y la industria (0,4%), mientras que se experimentan caídas pronunciadas en la construcción (-8,2%) y la agricultura (-10%). En términos trimestrales, la agricultura registra una caída del -5,5%, mientras que el resto de sectores registran una variación positiva: construcción (1,8%), industria (2%) y servicios (3,2%).

Por último, en relación al empleo, se incrementan trimestralmente tanto las horas efectivamente trabajadas, un 0,3%, como los puestos de trabajo a tiempo completo, un 4%. En términos interanuales, el empleo crece un 6,2%, suponiendo un aumento de 1,069 millones de empleos equivalentes a tiempo completo en un año.