Los países siguen sin mostrar la ambición necesaria para hacer frente a la emergencia climática

La cumbre del clima (COP26) celebrada en Glasgow (Escocia) ha llegado a su fin tras 13 días de intensas negociaciones. Para la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores, esta cumbre ha supuesto una decepción y frustración mayúsculas debido a que los países no han mostrado la ambición necesaria para hacer frente a la emergencia climática con el fin de seguir peleando, incluso con más fuerza, por la transición justa, la creación de empleo verde y de calidad, la ambición y justicia climática y la defensa de los derechos laborales


El acuerdo final, llamado Pacto Climático de Glasgow, insiste en la necesidad de acelerar la acción climática, reforzando la importancia de mantener el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC. Además, reconoce que este objetivo requiere reducciones rápidas, profundas y sostenidas de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, incluida la reducción de las emisiones mundiales de CO2 en un 45% para 2030 en relación con el nivel de 2010 y llegar al cero neto a mediados de siglo.

El Pacto reconoce que las actuales contribuciones nacionales determinadas (NDCs) de cada país nos conducirán a un incremento de 13,7% de las emisiones para 2030, en relación con las de 2010. En este sentido, la COP26 ha determinado que cada país revisará y reforzará antes de final de 2022 sus NDCs, adelantando la fecha que según lo fijado en el Acuerdo de París sería en 2025.

También pide a los países "la eliminación progresiva de la energía de carbón y la supresión de las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles" y reconoce explícitamente "la necesidad de apoyar una transición justa" en este sentido. Se trata de una importante victoria para el movimiento sindical mundial. Nuestro lenguaje sobre la transición justa ha sido ampliamente recogido en la COP26 en varias partes de los textos.

Pese a ello desde el movimiento sindical esperábamos mucho más. Nunca los retos han sido tan claros, ni las demandas de la ciencia, las jóvenes, las comunidades indígenas, las personas trabajadoras, la sociedad civil...pero no hemos sido escuchados. La brecha entre las demandas ciudadanas y científicas y lo que finalmente hacen los gobiernos es inmensa. El resultado de la Cumbre es totalmente insuficiente en ambición climática, financiación o pérdidas y daños.

Uno de los elementos más decepcionantes de la Cumbre es que los países más desarrollados (con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza) han incumplido su compromiso de aportar los 100.000 millones de dólares anuales para la financiación del clima, promesa hecha en 2009. Después de gastar unos 17,2 billones de dólares en la recuperación de la COVID-19, el hecho de que las naciones ricas no se comprometan a aportar 100.000 millones de dólares al año para la financiación del clima de las naciones vulnerables es simplemente inaceptable. Por el contrario, un punto positivo es el compromiso de duplicar la financiación de la adaptación (a partir de los niveles de 2019) para 2024, con el fin de lograr un equilibrio entre la financiación de la adaptación y la mitigación, una antigua demanda de los países en desarrollo.

Pero seguramente el mayor fracaso de la COP26, es la falta de un acuerdo sobre Pérdidas y Daños. No hay un fondo al que los países más pobres puedan recurrir para responder a los impactos del cambio climático, que son devastadores para los pequeños estados insulares y muchas naciones del Sur Global especialmente vulnerables. Naciones que paradójicamente son las que menos han hecho para provocar el calentamiento global.

Junto con ambición climática y la financiación, otro de los puntos prioritarios de la Cumbre era cerrar de una vez el artículo 6 del Acuerdo de París. Este apartado regula los mercados de carbono, una herramienta por la cual los países y empresas que han excedido sus derechos de emisión pueden comprar a terceros países derechos sobrantes o realizar proyectos para la reducción de emisiones o para la mejora de los sumideros. En Glasgow se ha cerrado dicho artículo, evitándose aspectos como la doble contabilidad, aunque hay vía libre para incluir créditos antiguos procedentes del Protocolo de Kioto (reducciones ya logradas hasta 2013). 

UGT, activa durante toda la cumbre

La participación de UGT en Glasgow ha sido muy activa, tanto en la propia COP26 como en eventos paralelos fuera de ella que se celebraron simultáneamente.

De esta forma, el sábado 6 de noviembre, más de 100.000 personas se manifestaron en Glasgow para exigir más medidas contra la crisis climática. Entre ellas, hubo un multitudinario bloque sindical donde UGT estuvo presente; el domingo 7 de noviembre, un centenar de representantes sindicales de todos los rincones del mundo, entre los que se encontraba el sindicato, se reunieron para debatir conjuntamente la estrategia para aumentar el impacto del movimiento sindical mundial en el debate de la política climática; y del 7 al 10 de noviembre se celebró una Cumbre de los Pueblos, donde participó activamente UGT. Mientras los líderes mundiales discutían nuestro futuro en la COP26, el movimiento social se unió para construir alianzas que impulsen el cambio del sistema. En esta “contra-cumbre” por la justicia climática se celebraron actos para debatir, aprender y elaborar estrategias transformadoras.