UGT reclama unos PGE 2022 más sociales, equilibrados e inclusivos

El Gobierno inicia la tramitación de los Presupuestos con la aprobación del techo de gasto para el próximo año

Los Fondos de Recuperación de Europa deben servir para cambiar el modelo productivo hacia uno más eficiente y justo para las personas.

Frente a las voces que reclaman austeridad, UGT exige la expansión de las políticas esenciales que impulsen los servicios públicos fundamentales.

El sindicato apuesta por una reforma fiscal integral que elimine la brecha en la recaudación y aumente los ingresos públicos. 

La Unión General de Trabajadores reclama que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2022, cuyo proceso de elaboración comienza formalmente hoy con la aprobación del techo de gasto, ayuden a superar la crisis iniciada en 2020 y contribuyan a construir una nueva senda de progreso que permita mejorar la calidad de vida a la mayoría social, poniendo especial énfasis en aquellos más dañados directa e indirectamente por la pandemia. 

En este sentido, el Gobierno prácticamente mantiene el techo de gasto respecto al establecido en 2021, continuando la vía expansiva iniciada entonces al incorporar las necesidades de gasto derivadas de las políticas diseñadas para hacer frente a la pandemia de Covid-19 y a sus efectos. 

UGT recuerda que los PGE de 2022 incorporarán una nueva parte de los 75.000 millones de euros habilitados por los fondos Next Generation Europe, probablemente superior a los aproximadamente 20.000 millones que se recibirán en el ejercicio en curso. La tarea ahora es cumplir de manera adecuada con los compromisos incluidos en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia enviado a Europa, que deben servir para transformar nuestro modelo económico. En este sentido, el sindicato resalta el papel crucial que debe desempeñar el diálogo social a la hora de diseñar e implementar las reformas y las inversiones comprometidas.  

Unos Presupuestos para las personas

Para UGT, resulta fundamental que las reglas europeas que limitan la deuda y el déficit públicos continúen suspendidas este año, lo que debería ser la antesala a un cambio estructural de las mismas para ganar flexibilidad y racionalidad económicas. La construcción del proyecto común europeo no puede realizarse de manera plena con el marco restrictivo adoptado en Maastricht en 1993, consolidado con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) en 1997 y agudizado con las reformas de 2011 y 2013. Igualmente, es necesario que se reviertan los cambios establecidos de manera antidemocrática y exprés en el artículo 135 de la Constitución, que constriñen la capacidad de gasto necesario de nuestra economía.

Frente a las voces que siguen reclamando austeridad, UGT reivindica que los PGE para 2022 consoliden el cambio de rumbo realizado, de manera forzada, en 2020. La mejor manera de asegurar un desarrollo futuro más duradero, equilibrado y sostenible es adecuar el gasto público a las necesidades y preferencias de la ciudadanía, lo que implica reforzar los instrumentos que impulsan un crecimiento más respetuoso con el medioambiente y con criterios más sociales, potenciar el estado de bienestar –seña de identidad esencial del modelo social europeo- y garantizar bases de financiación sólidas y estables para todo ello. 

En este sentido, es fundamental que los próximos Presupuestos sustenten el reforzamiento de las políticas esenciales que conforman el estado de bienestar, que han mostrado toda su importancia durante los pasados meses de pandemia: sanidad, prestaciones por desempleo, protección social, vivienda, atención a la infancia y dependencia. 

Además, en relación a la financiación de estas políticas, la mejor manera de reducir el déficit y la deuda es obtener unos ingresos públicos que vayan en consonancia con las necesidades del país. Para ello, UGT apuesta por llevar a cabo en nuestro país una reforma fiscal integral que permita eliminar la brecha de recaudación que nos separa con la media de la zona euro, que se eleva a 6,1 puntos porcentuales de PIB, lo que supone que nuestro país deja de recaudar el equivalente a 76.000 millones de euros al año respecto a la media de nuestros socios en Europa. Igualmente, la reforma impositiva debe ayudar a reducir las desigualdades que soporta el sistema, elevando las aportaciones de quienes más tienen e ingresan, sean personas físicas o societarias. En este sentido, el sindicato ha enviado ya sus aportaciones al Comité de personas expertas para elaborar el Libro blanco sobre la reforma tributaria.